El teletrabajo: ¿la nueva división entre trabajadores y trabajadores?

Jul 5, 2022

Es imprescindible tener en cuenta la cuestión social del teletrabajo. Posible para el 85% de los directivos y profesionales, el teletrabajo deja fuera a todos los trabajadores. ¿Cómo podemos evitar que la brecha entre los trabajadores de cuello blanco y los de cuello azul siga aumentando?

Si aún quedaba alguna duda, dos estudios recientes deberían poner fin al debate. Sí, el futuro del trabajo será efectivamente flexible e híbrido. Esta es la conclusión a la que han llegado tanto Capgemini como el Boston Consulting Group.

Para celebrar la ocasión, BCG se asoció con ANDRH (Asociación Nacional de Directores de Recursos Humanos) para publicar la segunda edición de su encuesta sobre el futuro del trabajo. De los encuestados, el 85% de los cuales son directores de recursos humanos, el 46% cree que el trabajo híbrido será la norma en 2025, con dos días de teletrabajo a la semana (tres días de media para una cuarta parte de los encuestados).

Y si aún se necesita confirmación, acudamos al completísimo documento que Capgemini acaba de publicar. El documento confirma la enorme transformación que se ha producido a raíz de la crisis de Covid-19. Para llevar a cabo su encuesta, la consultora interrogó a 500 organizaciones y 5.000 empleados de todos los sectores, al tiempo que realizó entrevistas con numerosos académicos y líderes empresariales.

El teletrabajo, una aceptación creciente

Parece que la demanda y la aceptación del teletrabajo como modelo organizativo esencial es compartida tanto por los empleados como por la dirección de la empresa.

Los trabajos de remote son, como sabemos, favorecidos por los primeros. Para los empleados, el teletrabajo aporta una mayor flexibilidad, menos fatiga física, mayor bienestar y salud, y mayor eficacia en el trabajo (Baromètre Télétravail 2022 du Comptoir de la nouvelle entreprise de Malakoff Humanis).

Lo que muestra la encuesta de Capgemini es que el nivel de aceptación del teletrabajo está aumentando entre los propios directivos. Según la encuesta, ¾ de ellos esperan ahora que al menos el 30% de sus empleados trabajen a distancia, una proporción que llega incluso al 70% para ¼ de los directivos encuestados.

Estos últimos lo han entendido bien. En un contexto en el que el mercado de la contratación está sometido a una gran presión y en el que la guerra por los talentos es encarnizada, las empresas deben responder a las nuevas expectativas en materia de flexibilidad para contratar y retener a los mejores. Los estudios realizados por BCG muestran que el 80% de los candidatos esperan más flexibilidad en el lugar de trabajo y el 46% espera más flexibilidad en los horarios. Se trata de una exigencia transversal que afecta prácticamente a todas las categorías laborales.

Los excluidos de remote jobs

Excepto que, como sabemos, no todas las tareas son elegibles para el teletrabajo. Esto se vio claramente durante los cierres. Los cajeros, los trabajadores de mantenimiento, los repartidores, los transportistas y los trabajadores de la línea de producción tuvieron que seguir trabajando en el lugar. Para estos últimos, la revolución del teletrabajo no tuvo lugar. Según el Observatoire français des conjonctures économiques, el teletrabajo es posible para el 85% de los directivos y profesionales. Esta proporción se reduce al 48% en el caso de los trabajadores cualificados. Y es casi nula para los obreros, cualificados o no.

Sin embargo, la cuestión del teletrabajo (y del trabajo en general) no es sólo organizativa. Sus ramificaciones sociales y societarias son fundamentales. Citada por "L'Usine Nouvelle" (16/11/2021), Patricia Gabriel, Directora de RRHH para Europa Occidental de KSB, grupo alemán de válvulas y bombas industriales con 1.100 empleados y cuatro plantas en Francia, considera que "el reto es no ampliar la brecha entre trabajadores de cuello azul y blanco".

Una respuesta: más flexibilidad para todos

¿Cómo se puede lograr esto? Aunque no todo el mundo puede trabajar en remote , hay un denominador común: la demanda de flexibilidad. Si esta demanda no puede ser satisfecha por el teletrabajo, habrá que encontrar otras respuestas. Será necesario construir nuevas políticas sociales.

Caroline Elbaz, Directora de RRHH de Oracle Francia (citada en la página web de FocusRH del 13/04/2021), dice lo mismo. Para luchar contra las desigualdades, será fundamental dar respuestas adecuadas a los excluidos del teletrabajo"Esto implicarápor ejemplo, adaptar sus horarios de trabajo, proporcionarles Esto implicará, por ejemplo, adaptar sus horarios de trabajo, o darles días libres compensatorios para compensar ciertas desigualdades ", insiste. Es una forma de afirmar que la flexibilidad es la base sobre la que deben asentarse las soluciones propuestas.

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